Editorial: OTRO MUERTO EN VALLEDUPAR

Es impresionante la ola de asesinatos que vienen ocurriendo en Valledupar. Me da tristeza ver cómo las autoridades municipales están como si nada ante los delitos que ocurren en la ciudad. Más rápido corren las autoridades cuándo se sienten atacados por los medios, que cuándo ocurre un delito en la ciudad. La prensa cumple la función de elevar la voz de protesta por las víctimas del sicariato y la extorsión. Los medios sólo son comunicadores de la realidad de una ciudad y de lo que está ocurriendo en ella,  cosa que sin duda alguna se evidencia con los actos delictivos que ocurren reiteradamente en Valledupar.

Hago un llamado nuevamente al comandante de la Policía para que le dé la cara a las víctimas  y esta vez no sólo sea una recompensa ofrecida, si no que le entregue a Valledupar  resultados con respecto a este nuevo atentado.  Es un llamado a su trabajo para que él con el subcomandante de la institución analicen si están cumpliendo con el deber de proteger a los habitantes de Valledupar y del Cesar, pero si en sus corazones no existe la voluntad de hacerlo o no se sienten con la capacidad de hacer cumplir las leyes simplemente entreguen sus cargos a alguien que lo haga cumplir con verdadero profesionalismo.

 Para el Alcalde,  la muerte de un comerciante en Valledupar debería ser más importante que cualquier reunión que tenga. Debe prender todas las alarmas ya que se trata de un habitante del municipio y la vida de un ciudadano va por encima de todo. Me gustaría saber qué pasa por la mente del mandatario local al ser tan permisivo con los organismos policiales y no llamarlos para que de una vez por todas le entreguen cifras reales y métodos para que no ocurran estos actos delictivos.

Es un llamado a toda la comunidad porque estos policías o funcionarios públicos sólo son servidores  que obedecen a un pago que sale del bolsillo de todos nosotros, es decir los impuestos. Los invito a que salgamos a protestar porque esos asesinatos son perpetrados por unos criminales que se están apoderando de la ciudad a punta de terrorismo y la extorción.

Sólo recalco las funciones de los comandantes porque ellos son responsables de proteger la integridad de los habitantes del Cesar. No pueden permitir que a plena luz del día, sin respetar a nadie, cualquier delincuente tome un arma para ajusticiar algún habitante de esta ciudad.

Los instrumentos vallenatos y el vallenato son símbolos de paz, alegría y parranda; no queremos que los manchen con sangre. Valledupar merece ser una ciudad tranquila y la Policía y el Alcalde tienen las herramientas para hacerlo y están en la obligación de cumplirlo.

Un asesinato en esta ciudad es una luz que se apaga y es un símbolo de tristeza, atraso y barbarie que nos rodea a todos.  Juntos debemos de levantar nuestra voz de protesta porque el viernes pasado fue Ever Gómez, tal vez mañana cualquiera de nosotros. 

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